Es tarde ya. Se levantó, algo drogada de tanto sueño y miró por la ventana. La luz del sol le molestó y le dio la impresión de que un pajarito se ríe de su cara de sueño y mi pelo totalmente apelmazado. Se escondió rápidamente y se enfocó en comenzar un día totalmente rutinario. Cuando se dirigió al baño para ducharse, notó algo extraño...la ventana del pasillo estaba abierta. Quizás anoche el alcohol que bebió en esa cena de “negocios” le hizo llegar más cansada de lo habitual y simplemente se le olvidó cerrarla. Sin darle mayor importancia a ese pequeño quiebre en su rutina, fue al baño y se metió rápidamente a la ducha, en esa pequeña fracción de segundos que perdió pensando en las posibles causas de aquella ventana abierta puede hacer que llegue tarde a la consulta...quizás un desayuno aún más rápido que de costumbre compensaría todo.
Luego de acabar su mini rutina de belleza (creía que había que ayudar a es rostro algo demacrado por el cansancio)...a su mente se viene una imagen aterradora: la marca de una mano en la blanca cortina que flameaba por la brisa matinal...
Pensó en lo más cuerdo: huir hacia algún lugar seguro...
Pero...¿y si todas esas imágenes eran producto de su imaginación?...llevaba algunos días metida de cabeza en una serie de libros de un suspenso bastante fantasioso, quizás esa imagen se había formado gracias a algunas palabras que había leído.
Decidió calmarse, no sacaba nada con alarmarse, si la ventana estuvo toda la noche abierta, lo peor ya habría pasado...suspiró y sonrió al darse cuenta de lo estúpido que había sido su pensamiento. Quizás sus deseos de tener algo nuevo que contarle a sus pacientes era tan grande que llegaba a imaginarse una serie de situaciones sin sentido…
Sólo en su tonta cabeza podía existir una pequeña sensación de pena al saber que no habría nada nuevo esa mañana…algo nuevo como el hecho de que alguien invadiera su privacidad…
- Que estupidez más grande!
Se vistió rápidamente y se dirigió a la cocina, pero al llegar ahí decidió que no tomaría desayuno, sólo había pan del día anterior…aborrecía comer pan en el desayuno, la ponía de mal humor (o esa era la excusa perfecta que deba ella para comer algo más rápido y que no necesitara tanto proceso). Le dolía un poco la cabeza, no estaba acostumbrada a beber…pero la ocasión lo ameritaba….
-Te vas a casar!...pero – miro a todos los amigos que esa noche se habían reunido- Es un noticia genial!
Para ella no tenía nada de genial, pero siempre supo actuar bien…ser algo sínica nunca le costó mucho, de hecho le había servido un poco para llegar a ser la profesional que ahora era.
-Por favor! Un brindis por ti! – alzó la copa uno de los presentes- ¿qué? ¿por qué me miran con esa cara?...
Sabía que estaba haciendo el ridículo, que quizás estaba aparentando más alegría de la debida…quizás, y sólo quizás, todos sus amigos estaban completamente convencidos de que ella aún estaba enamorada de aquel hombre que en dos meses más se casaría; claro, no estaban equivocados, pero ¿qué sacaba con lamentarse de algo que ya no podría cambiar?, seguramente ya tenían casi todo completamente planeado (al menos teóricamente)… sólo le quedaba brindar y tratar de disfrutar todo, aunque sea un poquito, a través de la embriaguez…
Había bebido bastante, quizás un poco más de lo debido, pues ella, luego de terminal aquella genial y alegre reunión, pasó a un bar a beber sola. De milagro pudo devolverse a la casa en auto, que rabia le daba la irresponsabilidad que había cometido al conducir ebria…quizás la noche anterior deseaba morir, ni de eso se acordaba.
Era hora de partir, eran las 9.00 a.m. y su primer paciente lo tenía a las 10.00 a.m. Tomó su cartera y luego dio una rápida mirada a su alrededor: ventanas cerradas, calefón apagado, llaves cortadas…todo en lugar…pero…no recordaba haber dejado la tele del living encendida, quizás su sobrino habría estado jugando con el control y la había dejado programada, pero aún así no dejaba de ser extraño. No le tomó mayor importancia y simplemente se dirigió hacia el control para apagar la tele…
- Yo encendí la tele, Bárbara – si no se hubiera dado una ducha y tomado un café bien cargado, habría pensado que lo que había escuchado y luego observado había sido parte del sueño- Tenemos que hablar…
Pensó en no responderle y dejarlo mirando televisión, eso en realidad le molestaba mucho menos que tener que escuchar lo mismo que había escuchado la noche anterior…pero quizás con un tono de culpabilidad algo fingida. No le costó mucho pensar en la posibilidad de que él lo esperara hasta que regresara de la consulta, sabía lo insistente que era…
- Sabes que ahora no quiero, además, no quiero escucharte – dijo mientras tomaba la manilla de la puerta disponiéndose a salir.- No es necesario…ya no.
- ¡Vamos!, ¡por favor!...me he tomado la pequeña molestia de revisar tu agenda…y sólo tienes un paciente hoy – se levantó del sillón y apagó el televisor en el mismo- …es verdad – continuó al ver la expresión de Bárbara-, pero no te cuesta nada llamar para cancelar…podrías enfermarte…o…
- ¿Podrías parar de una vez? – trató de mantenerse tranquila- o ¿quieres que te sirva un café con tostadas y conversemos sobre tu matrimonio? – se alejó de la puerta. Las ganas de discutir la idea de conversar le parecieron un tanto atractivas- …podríamos decirle a Stephanie la gran confusión de sentimientos que ahogan tu mente en estos minutos…sí, es una buena idea- tomó su celular y marcó un número. Espero que le contestaran- Cristina, si, la verdad es que he amanecido con una alergia terrible en el rostro y creo que tendré que ir al dermatólogo, no quiero ir y contagiar a mis pacientes o que ellos piensen que lo podría hacer, podrías….exacto, muchas gracias….oh no, no será necesario que me vengas a ver, podría ser contagioso…ya sabes, cuídate. Adiós-
Que rabia le daba que Bruno siempre se saliera con la suya. De alguna manera sabía manipular la situación para que, de alguna forma, pudiera ser interesante para ella…
- Sabía que lo harías…sé que aún me amas – se le precipitó y la tomó por las muñecas tratando de acercarla a él.
- No te equivoques, Bruno – se soltó y retrocedió unos pasos- si me quedo es sólo para que sepas que ya no me interesas para nada. Desde anoche tu dejaste de existir para mi, quiero decir…apenas me contaste eso traté de borrar de mi mente todo lo que contigo estuviera relacionado. No pidas más… ni siquiera tendrías que estar aquí, estás comprometido…
- No es a Stephanie a quien amo…ella no es mi prioridad – agachó la mirada- tú sabes quien lo es. ¿Por qué nunca tratas de hacer algo para cambiar todo?, ella si tiene esa iniciativa…si es …
- ¡Perfecto!...entonces ve donde ella, a quien conoces desde antes, la que ha dormido contigo más noches que yo, la que haz querido por siempre y te da miedo abandonar. Cómo podrías cambiarla por una aparecida en tu vida, no tiene sentido – aguantó las lágrimas. Lo logró- Además, ella es mucho más bonita y te ama….yo parece que no.
- Sé que si.
- Te equivocas, si te amara habría impedido tu compromiso y como puedes apreciar, no lo he hecho…
- No creo que lo hicieras si se te hubiera dado la oportunidad…sería raro en ti – encendió un cigarrillo y la miró con una gran sonrisa- …pero por favor…es sólo un compromiso!.
- Sólo un compromiso!, genial…que considerado de tu parte…
